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Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio

Araceli Mangas: “La enmienda a la Amnistía no tiene base jurídica, social, ni política”

24/11/2021
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Entrevista, publicada en el diario El Mundo, a Araceli Mangas, Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales. Gracias a su “larga y fructífera trayectoria en el ámbito jurídico y a su gran contribución a la sociedad”, ha sido reconocida con el Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio.

El acto se celebra a los pocos días del anuncio del Gobierno de que introducirá en la Ley de Memoria Democrática un artículo que esgrimiendo el Derecho Internacional cuestiona la Ley de Amnistía.

Pregunta.- ¿Cómo reaccionó al anuncio de la enmienda con la que supuestamente se quiere abrir la puerta a investigar delitos del franquismo?

Respuesta.- Esa mañana me quedé un poco impactada. La primera reacción fue pensar que no tenía fundamento jurídico y, sobre todo, que no tenía un fundamento político o social, que es más grave. Sí tiene unos propósitos políticos, identificando la ideología del odio y la confrontación y llevando la confrontación del presente al pasado, lo cual realmente es demencial. Es una perversión muy peligrosa.

La Ley de Amnistía es una ley conforme al derecho internacional humanitario. Lo que importa tras una guerra civil o de un periodo largo de dictadura siempre es la reconciliación. La Ley de Amnistía no viola el derecho internacional. Es más, estaríamos en la corriente más progresista, sobre todo porque la Ley de Amnistía fue en realidad un perdón de todos para todos.

P.- Si entra en vigor, en algún momento un juez se encontrará con ese nuevo artículo delante. ¿Qué deberá hacer?

R.- Primero, la Ley de Memoria Democrática no puede derogar la Constitución, que establece muy claramente el principio de igualdad ante la ley. Habría que aplicarla también al otro bando y a ETA. El derecho internacional humanitario es incondicional, se impone para todas las ideologías. Si no, violaríamos un precepto elemental de la civilización que ha estado siempre en nuestro Código Penal. Sería saltar la clave de bóveda de la propia Constitución, la igualdad de los españoles, la sujeción de todos a la legalidad y el principio de irretroactividad.

P.- Pero es posible que algún juez sí quiera darle recorrido. Cuando Baltasar Garzón intentó investigar el franquismo encontró algún apoyo en los recursos que se interpusieron para evitarlo.

R.- Sí, pero es una corriente ideológica, no es una corriente fundada en derecho. Hay gente que se pone al servicio del tirano de turno. Como decía Napoleón, ya vendrán juristas que justificarán mis conquistas. Lo que ha ocurrido en esa enmienda es que ha juntado palabras, pero no hay ninguna fundamentación o pensamiento racional jurídico basado en fundamentos de derecho internacional o de derecho constitucional.

P.- El Derecho Internacional también se esgrimió contra España desde el independentismo por la respuesta al procés. En ese ámbito, usted ha sido crítica con la actuación judicial.

R.- Se han cometido bastantes errores judiciales en la emisión de las euroórdenes y en las cuestiones prejudiciales. Y fue un error no aceptar la entrega de Carles Puigdemont por malversación que ofreció Alemania. De haberse puesto a un lado la soberbia española y haber aceptado la entrega, nos habríamos evitado muchos problemas. Por otra parte, es cierto que en su última decisión sobre el caso, Bélgica le aplicó a España unos estándares más propios de Rumanía o de Turquía, como si fuéramos un país extraño al Estado de Derecho.

P.- ¿Son errores o excesos concretos o en el fondo en Europa hay una desconfianza respecto a la categoría de España como Estado de Derecho homologable?

R.- Creo que no. Opino que son actuaciones no bien pensadas, no bien ponderadas. A eso se unen los indultos, que son un mensaje más a Europa. ¿Pides una entrega para luego indultar? Para eso no están las euroórdenes. Estamos endosando a los demás nuestros propios problemas. Deberíamos estar con los países democráticos sin complejos como Alemania, Reino Unido, Francia o Italia, que tienen el juicio en rebeldía. No puede ser que demos un premio a la persona que comete un delito y consigue huir, que no va a ser juzgada hasta que no sea detenida y extraditada.

P.- ¿Cómo ha visto desde el Derecho Internacional la acogida secreta de Brahim Ghali y la reacción de Marruecos generando una crisis fronteriza?

R.- La entrada de Ghali fue ilegal, porque se ocultó la situación a la Audiencia Nacional cuando había un proceso pendiente. Pero no se puede usar a la población civil como arma en tiempos de guerra o para presionar y hacer política, como hizo Marruecos con la Marcha Verde y ha sucedido en Ceuta. Es equivalente a una agresión armada, una actuación criminal por parte del Estado.

P.- ¿Qué le ha parecido la respuesta de España y la UE en ese episodio de Ceuta y ahora en la frontera de Bielorrusia?

R.- Hay que utilizar la fuerza de manera proporcionada para repeler esas agresiones. Lo que hizo España fue correcto y lo alabó medio mundo. Los soldados de la Legión y las distintas guarniciones fueron a defender el territorio porque ésa es una obligación de todos los Estados.

P.- ¿Qué impresión tiene sobre el acuerdo en el reparto de fondos de la UE y la condicionalidad que está centrando el debate político?

R.- Creo que es óptimo. Nadie obliga a pedir fondos. Hay que poner condiciones, igual que cuando uno va al banco te ponen condiciones. No es justo que los países ricos paguen la fiesta a otros países. A países como España o Italia nos puede venir muy bien, porque es una buena plataforma, un buen trampolín, para hacer reformas estructurales necesarias en todos los ámbitos, como ocurrió con el Plan Marshall.

P.- Más allá de los mencionados, ¿qué otros asuntos de Derecho Internacional tiene en mente en estas fechas una experta en Derecho Internacional?

R.- Diría que la preocupación por el Estado de Derecho en Europa. Polonia nos está avisando de hasta dónde puede llegar el populismo de extrema derecha. Hay que hacer algo para cortarlo de raíz y la condicionalidad de los fondos es una medida extraordinaria. También en Europa tendremos que ejercer responsabilidades en el mundo más inmediato. Desde luego, proteger el Mediterráneo, desde la orilla más oriental a la más occidental, llegando hasta el Golfo de Guinea, porque África es nuestro Afganistán.

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